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Concertación o FA

Miguel Manzi

En Montevideo la cosa es binaria, no hay dónde perderse. Tiene el mismo carácter, digamos, que el aserto de Sanguinetti según el cual el voto en las elecciones nacionales se divide entre quienes piensan que Venezuela es una democracia, y aquellos que pensamos que Venezuela es una cruel narco dictadura. En efecto, en Montevideo el Frente Amplio más que duplica al Partido Nacional y al Partido Colorado individualmente, desde el año 2000. Antes de eso, más que duplicó al PN y casi duplicó al PC en 1994; y antes todavía, casi duplicó al PN y le ganó por más de 100 mil votos al PC en 1989. En fin, hace 30 años que el Frente Amplio es holgadísima mayoría en Montevideo; tal es la terca realidad; los números no tienen matices. Ignorarlos, fingir, o delirar, con que en las elecciones departamentales de 2020 se verifique un cambio de tal dramatismo, como para que algún partido opositor pueda ganarle al Frente en solitario, es una estupidez. De modo que, o nos concertamos, o el Frente gana su séptimo gobierno consecutivo, y va por sus 35 años de imperio montevideano.

 

Aunque ud. No lo crea

 

El Frente en Montevideo gana las elecciones con despreocupada holgura, y gobierna con dramática ineptitud. Después de 6 administraciones (Vázquez, Arana dos veces, Erlich (??), Olivera (!!) y Martínez (00)), la ciudad no guarda ni una sola señal (repito, ni una sola señal) de las intendencias frenteamplistas, más que su decadencia. Ahora es el turno de Christian Di Candia, tercero en la línea de suplencias de Martínez, que asume porque los dos anteriores están para otra cosa (dan vergüenza ajena). ¿Qué podemos esperar de Di Candia? Dejemos que conteste su CV oficial de la IM: “Cursa la licenciatura en Ciencias Políticas (FCS, Udelar), ex presidente y secretario general del Sindicato de Trabajadores de la Junta Departamental. Cursos de: especialización y actualización sobre Administración Pública (Udelar), función legislativa departamental (FCS, Udelar) y de habilidades directivas para mandos medios (ONSC).Fue secretario político de la Presidencia de la Cámara de Representantes y Coordinador General de diversos proyectos. Coordinador de comisiones legislativas departamentales desde 2009 (Planeamiento Urbano, Vivienda, Obras y Servicios; Movilidad Urbana; Asentamientos y Nomenclatura).Durante su larga militancia juvenil fue secretario de RRII de la Comisión Nacional de Jóvenes del FA, delegado a diversos foros internacionales en Argentina, Brasil y Paraguay entre 2003 y 2007” (http://www.montevideo.gub.uy/institucional/equipo-de-gobierno/autoridad/christian-di-candia). Y si vamos al CV que aparece en la página de “Casa Grande”, el sector político liderado por Constanza Moreira del que forma parte Di Candia, nos enteramos que nació en 1981, y que “en el 2001 entró a la Facultad de Ciencias Sociales para realizar la Licenciatura en Ciencias Políticas” (http://www.casagrandefa.com/nuestros-representantes/christian-di-candia/). Así que el muchacho entró en 2001 a la facultad, y en 2019 “cursa la licenciatura”. TODA UNA DEFINICIÓN DE LOS GOBIERNOS FRENTEAMPLISTAS. Así y todo, hasta nuevo aviso, nos pintan la cara.

 

Malo para nadie

 

Asumiendo con lucidez y valentía esta incontestable evidencia, en las pasadas elecciones departamentales montevideanas, el Partido Colorado y el Partido Nacional se presentaron coaligados, acumulando los votos de sus respectivos candidatos bajo el lema que a esos efectos se registró: “Partido de la Concertación”. La materialización del PdlC supuso un esfuerzo político importante, tanto como la inversión de tiempo y trabajo para el cumplimiento de las exigencias legales. Los resultados, a su hora, no fueron todo lo buenos que inicialmente se esperaba (mediando errores políticos que no es la oportunidad de repasar), pero fueron buenos: la coalición ganó en dos de los ocho municipios del Departamento, que le valieron sendas alcaldías a dirigentes del Partido Nacional. Dicho de otro modo: después de un cuarto de siglo, se logró perforar la hegemonía frenteamplista en el territorio capitalino. Ahora, de cara a las elecciones departamentales 2020, se reedita la necesidad y conveniencia de comparecer coaligados. Este camino es bueno para todos y malo para nadie y, otra vez, alimenta una expectativa razonable de éxito electoral. Los discutibles costos políticos que acaso hubieron de pagarse por superar las divergencias partidarias acumuladas en casi dos siglos de historia, ya están largamente amortizados. En la misma dirección, los principales dirigentes de una y otra colectividad ya han adelantado que el próximo gobierno nacional, si recae en cualquiera de los partidos históricos, habría de ser un gobierno de coalición. Pero para que así ocurra en Montevideo, debemos sortear una diferencia radical: en las elecciones departamentales, en contraste con las nacionales, no hay balotaje. Lo que no se junta antes, no se puede juntar después. El lema que obtiene la mayoría relativa se queda con todo (la Intendencia y la mayoría absoluta de la Junta Departamental). Y sin una coalición opositora, ese lema volvería a ser, ineluctablemente, el Frente Amplio.

 

Bueno para todos

 

Los resultados que puedan cosechar en Montevideo el Partido Colorado y el Partido Nacional por separado, no dan ni para empezar. Ni para empezar a juntar, ni para empezar a estudiar, ni para empezar a discutir, ni para empezar a ilusionarse. Al día de hoy, no hay grupos de trabajo, ni comisiones, ni proto-candidatos, ni interés partidario alguno en las cuestiones montevideanas (salvedad hecha de quienes tienen responsabilidades ejecutivas o legislativas en el ámbito departamental o municipal -que conocen y padecen esa falta de interés). Renovar la Concertación (o como se la quiera llamar), significaría renovar la esperanza de un cambio en Montevideo, justificar el aprestamiento de nuevos cuadros, alentar la preparación de propuestas y programas, promover la coordinación temprana entre los coaligados. Y de yapa (pero no menos importante), robustecerlos apoyos cruzados que se esperan para el balotaje de noviembre.

Ahora hablando en plata: para mantener la vigencia del Partido de la Concertación, y así disponer de un lema común bajo el que votar coaligados en las departamentales de 2020, la ley exige que se registren listas de convencionales antes del 31 de mayo próximo. FALTAN POCAS SEMANAS. Cumplir tal exigencia requiere tiempo y esfuerzo. Los altos dirigentes partidarios (los 4 o 5 precandidatos expectables del Partido Nacional y del Partido Colorado) no pueden dilatar mucho más sus decisiones. En este caso, el que calla, impide.

 

mvd

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