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Elecciones en Israel definirán trato al conflicto en Medio Oriente

Lorenzo Aguirre

Mañana, los israelíes asistirán a las urnas definiendo si desean luego de diez largos años continuar con el gobierno del “Partido Likud”, y la presidencia, el poder, de Benjamín Netanyahu – que aparentemente llega como favorito en las encuestas -, hombre que, para muchos, es una especie de erosión grave para la democracia. Según los sondeos de opinión, a muy pocos pasos se encuentra la oposición conformada por Benny Gantz – Yair Lapid, que formaran una nueva coalición – “Azul y Blanco”- y vienen destacando la necesidad de un giro respecto a la postura estructurada de Netanyahu, pero realmente no demostraron una definición sobre el conflicto con los palestinos, tema primordial para evaluar en estas elecciones parlamentarias. De acuerdo a las encuestas el partido conservador “Likud” obtendría sesenta y siete diputados, y el centroizquierda, cincuenta y tres representantes.

 

Nos encontramos a veinticuatro horas de la concurrencia a las urnas por parte del pueblo de Israel, convocatoria – adelantada, pues estaba pautada para el próximo mes de noviembre – en la cual se eligen ciento veinte miembros del Knéset (Parlamento), y definirá, asimismo, la renovación – o, no -, el liderazgo de Benjamín Netanyahu, y su partido de derecha, “Likud”.

La coalición “Azul y Blanco” no perdió tiempo en señalar que Netanyahu buscó fortalecerse con la ultraderecha, intentando integrar a la agrupación “Otzmá Yehudit”, que sustenta la posición del rabino extremista Meir Kahane, de ideología xenófoba, racista, y antiárabe.

De toda forma, el Alto Tribunal Supremo vetó, – ocho votos a favor, y uno en contra – al candidato del partido “Poder Judío”, Ben Ari, por propugnar el racismo, la prohibición de matrimonios de religiones mixtas, y la deportación de palestinos.

Lo cierto, y fundamental en estos comicios, es el “protocolo” internacional, como asimismo la estrategia con la cual dicho país se defenderá de los conflictos que lo rodean.

“Azul y Blanco” censura permanentemente al Primer Ministro de Israel por las condiciones que actualmente vive el país, pero, a decir verdad, la agrupación de Gantz – Lapid, no se ha preocupado en mover los resortes que consideraba para lograr un equilibrio político interno, y en particular sostener un proceso de paz, o por lo menos de cierta calma para el pueblo israelí, mientras que Netanyahu, buscó – guste, o no –  el respaldo de los Estados Unidos.

El Secretario de Estado norteamericano Mike Pompeo puso énfasis en el apoyo incondicional a Israel, y expresó al Primer Ministro Benjamín Netanyahu que, de existir alguna agresión iraní, su país responderá.

Netanyahu, amenazó al régimen iraní – los “Tiranos de Teherán” –, señalando no poner a prueba la determinación de Israel, porque de lo contrario, tomaría violentas represalias no solo contra Irán, sino también con los aliados de ese país, y recordó que, Israel, abatió recientemente un dron iraní que sobrevolaba el territorio.

Es oportuno señalar que, en venganza, Israel destruyó la base de Siria, lugar desde el cual despegara el mencionado aparato sin piloto, aunque durante dicho ataque fue derribado un F – 16 israelí, provocando en consecuencia una serie de ataques aéreos contra lugares sirios e iraníes.

Ahora, bien, de aquí en adelante, suceda lo que suceda, la intervención de Israel en el conflicto estimula una problemática delicada si observamos el entrelazamiento Estados Unidos – Turquía.

Vale recordar que, Estados Unidos manifestó al gobierno de Turquía, elegir entre la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN), o la decisión de seguir comprando un sistema antimisiles a Rusia.

Ankara, respondió: “ningún país nos forzará a escoger”.

Al mismo tiempo, la victoria de la oposición laica en Estambul no fue revocada por el partido islamita A.K.P., de Recep Tayyip Erdogan, que impugnara el resultado de las municipales mientras los medios de comunicación oficialistas resaltaban el hecho como un posible intento de Golpe de Estado.

Suceda lo que suceda, la canalización de Israel en el asunto sirio provoca la urticaria necesaria para una “ida y vuelta” en las relaciones Rusia – Irán dentro de un contexto de enfrentamientos entre, el potencial prorrégimen, yihadistas, y los kurdos.

El Primer Ministro Benjamín Netanyahu puso de relieve que, Irán, continúa fabricando armas nucleares – pese al acuerdo internacional suscrito por Alemania, los países con derecho al veto en el Consejo de Seguridad de la Organización de las Naciones Unidas, la Unión Europea, y Teherán -, las cuales estarán prontas en menos de una década, y cuando suceda, la agresión iraní será incontrolable.

Es indudable que los conceptos y políticas internacionales, como asimismo el trato a los conflictos en Medio Oriente, son en buena medida bastante diferentes a los llevados hace menos de cuatro años, y los cambios fueron vertiginosos.

En los tiempos actuales, Ginebra ha dado muestras de enlentecimiento para abordar y tratar a fondo el “Expediente Damasco”, la Organización del Tratado del Atlántico Norte guardó silencio sepulcral al respecto, y la Organización de Naciones Unidas recibió de forma incómoda dicho asunto, llamando a sus miembros para llevar adelante reuniones de “carácter delicado”, a efectos de tratar el engendro y aguantar en sus botas, la arena pesada.

Es indudable que, en estas últimas semanas la presión contra el régimen iraní aumentó considerablemente, y la relación Israel – Estados Unidos – para contrarrestar los ataques iraníes –, es muy sólida.

Pero considero debemos manifestar que, más allá de la situación bélica, la llegada del Secretario de Estado norteamericano Mike Pompeo, a Jerusalén – dentro de una gira llevada a cabo por Oriente Medio para potenciar la ofensiva antiiraní -, es una clara señal de apoyo a la reelección de Benjamín Netanyahu, y se espera que, mañana, dicho Primer Ministro renueve su mandato.

De ahí en más, el tema cursa asimismo una ruta con miras a otras alturas, porque, al parecer, se estaría buscando una alianza en bloque – digamos “intereses compartidos”, y movimientos en Medio Oriente -, aunque para Kuwait este tipo de interrelación tiene que implicar el final de la problemática entre Arabia Saudí, y Catar.

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