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Expediente Almagro

Lorenzo Aguirre

El presidente Tabaré Vázquez no apoyará al Secretario General de la Organización de Estados Americanos (OEA), Luis Almagro, si se presenta a la reelección. La actitud de Vázquez está sostenida debido a las declaraciones del ex Ministro de Relaciones Exteriores de nuestro país, vertidas en Colombia. Almagro, había señalado: “en cuanto a una intervención militar para derrocar al régimen del presidente Nicolás Maduro, creo que no debemos descartar ninguna opción”. El mandatario uruguayo acotó no sorprenderle la manifestación de Almagro porque “fue coherente con lo que ha venido desarrollando”, y agregó: “el accionar de Almagro se aleja de la línea política de la coalición de izquierda del Frente Amplio.” El Secretario General de la Organización de Estados Americanos manifestó no compartir los gobiernos totalitarios, ni las actitudes prepotentes, para culminar diciendo: “soy defensor de los principios democráticos…”. Es oportuno recordar que, Almagro, cuyo perfil y accionar nunca simpatizó con la OEA, ahora resulta que no le cae tan mal y se ha enamorado, pero si la memoria no falla, era entusiasta de esa Unión de Naciones Suramericanas (UNASUR) soberbia y prepotente, con su desaire, guardando silencio cuando se ultraja a la democracia, y apoyó quitar a Paraguay del Mercosur dando luz verde a Venezuela – para entrar por la ventana -, dejando de lado los valores del Derecho.

 

Es indudable que Luis Almagro quiso recomponer sus dichos, al decir, “no fue ese el sentido de mis palabras…es muy claro que quise decir; que haya un camino hacia la paz, hacia la democracia, que cese la violencia del régimen dictatorial de Venezuela, que cese la intervención cubana, y los beneficios petroleros que les da a expensas del pueblo venezolano”.

Posteriormente, acotó: “hemos condenado siempre y condenaremos sanciones económicas impuestas por Estados Unidos”.

En su carta abierta al Tribunal de Conducta del Frente Amplio, Almagro señala que no es admisible pretender juzgar la ética política de una persona partiendo desde la propia falta de ética del Tribunal, y más tarde complementa diciendo que, es lamentable se tenga la indecencia de efectuar un pronunciamiento sobre una persona sin hacer traslado de denuncia, no de acusación, ni dar vista de actuaciones o testimonios, o medios de prueba, y sin darle a conocer sus conclusiones.

Más tarde, el Secretario General de la Organización de Estados Americanos agregó que, el referido órgano de Conducta actúa sin el más mínimo sentido de Justicia, y la mayor inmoralidad es hacerlo para evitar hablar del hambre del pueblo venezolano, que muere por desnutrición, por no poder hacerse diálisis, por no contar con insulina, y para no tener que hablar de un régimen que rechaza recibir ayuda humanitaria, condenando de esta manera, al sufrimiento de millones.

Almagro, sostuvo: “cuando la verdad no es admisible dentro de una organización, ello significa que su conformación política se está edificando sobre la mentira y la falsedad.”

Finalmente, manifestó: “he tenido durante este proceso, las mismas garantías que un preso político en Venezuela, o en Cuba. Ello, tiene las mismas sustancias de las dictaduras que siempre he confrontado por su absurda falta de garantías, para hacer valer los derechos fundamentales”.

Tampoco faltó el momento para censurar a terroristas, y hacerse el bueno teniendo una postura respecto a que, la revolución no se hace a través de las armas.

Tengo una “pequeña” duda….

Este señor, fue Ministro de Relaciones Exteriores – siempre demostró su mal humor, por supuesto hacia “abajo” … pero reverenciaba y fue un servil con los de “arriba”-, prefiriendo el nombre de Canciller – muy prusiano -, y llegó al cargo a través de… ¿cuál partido político?

De uno integrado por figuras “consulares” que tomaron las armas, mataron inocentes, y quisieron ganar el poder en tiempos de democracia.

Apoyó a Bonomi, Topolansky, y por supuesto lo ayudó políticamente nada más ni nada menos que don “Pepe” Mujica.

¿Quién lo propuso para Canciller?

Cuando fue Senador… ¿por cuál sector? …. ¡MPP!, cuyo líder es…un hombre al cual no le tembló el pulso para apretar gatillos.

Mujica, y sus “alocados muchachos aventureros” culminaron un período nefasto para los uruguayos, donde no se respetó la Constitución de la República, y a nivel internacional nuestra Cancillería permitió al monárquico gobierno bonaerense – como en tiempos del virreinato – vapulearnos y humillarnos.

En respuesta a tan significativa bofetada, Relaciones Exteriores de Uruguay apoyó de manera majadera, a la candidata argentina – que nos denunciara ante la Corte de Justicia de la Haya -, para obtener un sillón en dicho organismo.

Con mentes “tan brillantes” en el gobierno de Mujica nos encontramos con este Sr. Almagro, que lograra luego de un agobiante y esforzado zarandillo en el lobby, entre whisky, y champaña – no con mate y tortas fritas -, ser Secretario General de la Organización de Estados Americanos, una institución irritable para la vernácula izquierda – lo mismo el Mercosur -, pero, claro, si no se forma parte de la misma. ¿Entonces?

El Sr. Almagro presentó su candidatura a la Organización de Estados Americanos (OEA), siendo justamente una entidad a la cual combatió buscando incinerarla por “tratarse de una corporación de burgueses yanquis fascistas” – como lo define el comunismo por intermedio de sus idolatrados referentes jurásicos -, además de sostenidamente intentar mandarla al olvido dentro del continente para hacer prevalecer la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur), elucubración llevada adelante por Hugo Chávez para silenciar y desplazar de la región no solo a Estados Unidos, sino también a México.

Además, como si fuera poco, en el “menú de presentación” de Luis Almagro, figura su romance con Irán, desde que fuera en ese país Encargado de Negocios para la Embajada de Uruguay.

Lamentablemente, parece que un sector importante de uruguayos opositores al gobierno, tiene mala memoria, y ahora está defendiendo y justificando a Almagro, además de brindarle apoyo.

El papanatismo reinante echa por tierra cualquier análisis sobre política internacional, y tenemos que escuchar groserías.         1

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