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La baja calidad en educación superior Llamados endogámicos en el Consejo de Formación en Educación (CFE)

Claudio Rama

La lógica endogámica de la educación superior en el país tiene un basamento en todo el sistema de educación superior público, y se constituye en el ADN de la baja calidad. Ello se reafirmó estos días, cuando se publicaron las bases para la designación de docentes en el Consejo de Formación en Educación (Magisterio, IPA, INET, CERP, IFD, etc.), que estableció que sólo podrán presentarse los que ya están dictando clases allí, y que universitarios, ni aún doctores o magísteres de otras universidades del país o del mundo, en tanto docentes que no han dictado clases previamente allí no están facultados a presentarse. La calidad no es el centro de la política educativa se reafirma una vez más. El Consejo de Formación en Educación (CFE) abrió los concursos de efectividad para los docentes bajo el enfoque endogámico y corporativo planteado por la Asamblea Técnico Docente y los sindicatos, determinando que solo podrán postularse a la efectividad los que ya son docentes interinos o los que hayan hecho una suplencia de 60 horas en la materia que desean dictar.

Con ello no sólo se excluye la posibilidad de designar a los mejores docentes, sino que también se viola el principio de igualdad Constitucional de derecho al trabajo que sólo puede ser limitada por Ley y no por una Ordenanza. En las redes a través de change.org cientos de docentes se manifestaron por carta para protestar ante el CODICEN contra  esta práctica arbitraria que pretende impulsar el Consejo de Formación en Educación (CFE), que ya había mostrado su enfoque en el Proyecto de Ley de Educación que buscaba crear una Universidad como mera transferencia casi de las jefaturas de los cargos actuales del CFE. Claramente los actores internos, también emitieron una carta valorando el enfoque endogámico, sobre la base de reconocer que quienes ya han sido docentes no titulares y han tenido estas situaciones debe ser recompensados limitando sólo a ello la pretendida selección académica, que finalmente no será tal.

En esta polémica también ha ingresado la Facultad de Humanidades, que ha reinvindicado la libertad de competencia, más allá de ser ésta una de las instituciones del país poco abierta a la competencia de terceros en la selección de profesores.

 

Selección en base a méritos o amiguismo

 

El principio de la selección en base a los méritos es la base de la calidad, y ello impulsa globalmente sistemas de valorización de las certificaciones, campos profesionales altamente especializados dedicados a la evaluación del personal, empresas y consultoras dedicadas a la selección de personal buscando los mejores y mecanismos para garantizar la imparcialidad, idoneidad y ética de esos procesos, especialmente en los ámbitos públicos y mucho más especialmente en los ámbitos asociados al conocimiento y a los bienes y servicios públicos. Lamentablemente el país carece de sistemas de aseguramiento de la calidad, el licenciamiento de los programas se hace internamente y no existe evaluación externa ni incluso estándares ISO en los procesos administrativos que contribuyan a cautelar la calidad a través de la libre competencia y la ausencia de sistemas impuros de orientación de los procesos de selección. 

La educación como un bien público debe ser el norte de estos procesos de selección, y no la educación como una mercancía donde se cambian accesos por prebendas o favores u otros criterios que no sean estrictamente la competencia entre los mejores con estándares y procesos transparentes. La sociedad uruguaya tiene una historia de clientelismos, amiguismos y nepotismos, que se han constituido en fuertes desafíos en esta materia. La creación de la Oficina Nacional de Servicio Civil con la Constitución de 1967, la creación de sistemas de carrera administrativa y el establecimiento de mecanismos cristalinos de contratación son  la base de un régimen democrático pero que no siempre se cumplen al crearse empresas públicas de derecho privado que contratan a amigos, infinidad de cargos de confianza,  mecanismos de contratación especiales o sistemas de selección no competitivos como lo es el llamado del Consejo de Formación en Educación (CFE). Esto atenta contra el estado de derecho y se hace además en un año preelectoral.

La endogamia y la ausencia de absoluta cristalinidad y competencia en la selección de los docentes es un tema de enorme importancia. Ello se ha visto por años además en las múltiples limitaciones de que los egresados universitarios puedan dar clases en la ANEP y viceversa,  y que esta disposición reafirma.  Es parte de una maraña de mecanismos que han limitado la calidad y han reforzado dinámicas corporativas, endogámicas y poco cristalinas.  Entre estas prácticas cabe agregar no sólo a las que limitan directamente, sino también a las prácticas oscuras que agregan a los concursos ponderaciones de la evaluación de los currículos de los competidores internos, a través de altísimas ponderaciones al  ítem de “extensión” que finalmente termina refiriendo a la militancia política interna en los ámbitos de la cogestión u otros, y con ello incapacitando a cualquiera de fuera de la institución pública a poder participar en igualdad de condiciones. También se aprecian prácticas de desvalorizar las cualificaciones técnicas y profesionales realizadas en otras instituciones a efectos del acceso a puestos de docencia o investigación.

Miles de profesionales han concursado en cientos de oportunidades y han  quedado fuera por estas prácticas o reglamentos referidos. La mayor parte ha debido ir a Tribunales externos, ya que las instituciones internamente ellas son los ámbitos normativos, ejecutivos y de tribunal de alzada, haciendo un ciclo vicioso que refuerza la endogamia y el corporativismo.

Como resolver en el marco de una reforma del ADN de la educación superior esta realidad universitaria que ha ido incrementándose y que termina en procesos de contratación que se bloquean, bases de concursos con nombres y apellidos ya predeterminados, denuncias y juicios legales, deterioro de los valores universitarios por una ética acomodaticia, o renuncias permanentes de jurados que no avalan tal o cual decisión ya pre acordada por las autoridades superiores, y otras decenas de problemas tales como concursos interminables en años para mantener en sus cargos a quienes detentan una posición docente sin los méritos correspondientes, y que limitan todos los espacios de mejoramiento de la calidad y competencia es un tema a encarar con marcos legales, sistemas de control externos, ombusman universitarios y mayor participación de actores públicos en las instituciones feudalizadas.

Nada de éstas situaciones es novedad lamentablemente en nuestro sistema de educación superior y todos hemos escuchado mucho y durante muchos años de estos problemas al interior de la UDELAR, la ANEP y ahora de la UTEC,3

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