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“Los números no mienten, los que mienten son los que hacen los números”

César García Acosta

“Los números no mienten, los que mienten son los que hacen los números” insistía con acierto el Contador Juan Pedro Damiani, un colorado que además de saber perfilar la cotidianeidad uruguaya, percibía con la lógica que le imponía su profesión la perspectiva justa se tratara de la economía del país, como cuando ejercicio la dirección del Brou, en Peñarol luchando contra el capitalismo a ultranza del poder de las transferencias de jugadores, o desde su club, el Sporting Club del Uruguay, cuando lo tuvo como protagonista de la fusión con Defensor.

Otro Contador, Ricardo J. Lombardo, de amplia trayectoria economicista, daba cuenta hace unos días que, “Bloomberg elabora lo que denomina el Índice de la Miseria, sumando la tasa de desocupación y la inflación, las dos variables macroeconómicas por excelencia, de todos los países del mundo. Los datos fueron recogidos en abril, según las previsiones de los economistas para todo el año. Las conclusiones del resultado del Índice en 2019, surgen de solo mirar el cuadro con las peores economías del año.”

Más acá en las precisiones, hoy mismo en su columna en el diario EL PAÍS el también Contador Isaac Alfie, colorado por referencia y referente de la prestigiosa salida del país cuando la crisis de 2002, expresa: “la política económica que aplicó Macri, más allá del discurso y alguna mejora sobre la previa, lejos está de cualquier recomendación de manual “ortodoxo” y, en muchos casos fue contra ellos. Es más, hasta el propio Paul Krugman, insospechadamente “progresista”, la crítica en su análisis de la semana pasada, pero por no haber ajustado cuando debió. Su mayor éxito fue la política energética, donde están recomponiendo su potencial, cierta mejora de la infraestructura física y el haber liderado la negociación con Europa y finalmente logrado el acuerdo, que sorprendió hasta nuestro canciller quien, al llegar expresó “¿vamos a firmar? Fue la prueba de cuán lejos estábamos de la mesa de negociaciones. Todas son cosas buenas y muy necesarias para el desarrollo de largo plazo, pero ese camino hay que conducirlo en el corto y allí, casi nada de lo previo cambió, por lo que las condiciones de base siguen siendo penosas.”

Si nos inclinamos a apenas a tratar de entender por dónde vienen las cosas de la economía a nivel global, es fácil observar que tienen origen bastante más allá de aldea, y eso permite darse cuenta que por más que nos comprometamos en tiempos de “campaña” a que no habrá más impuestos, los unos y los otros parecen estar literalmente faltando a la verdad, porque si las bajas –las que pesan en el déficit fiscal- las tomamos en 9.500 prestaciones anuales, considerando la no provisión de cargos públicos y las nuevas jubilaciones, resulta difícil creer que tan sólo con equilibrar las cuentas del Estado esto se va a lograr. Ni 900 millones por año serán la solución, ni importar el combustible que insume el funcionamiento del país hará que los salarios de Ancap y toda su ecuación de gastos pueden revertirse de tal manera que el equilibrio sea el resultado final.

Sobre estas cosas sostiene Alfie que “la ecuación básica del mercado de bienes nos dice que el ahorro privado, neto de su inversión, más el ahorro del sector público (el resultado fiscal) es igual al saldo de la cuenta corriente del balance de pagos. Ex post, esta ecuación constituye una igualdad contable, como que 2 más 2 son 4; no hay teoría detrás. Si el gobierno tiene déficit, su ahorro es negativo lo que, si el sector privado no responde, genera déficit de cuenta corriente en el balance de pagos. De la medición en porcentaje del PIB, el ahorro público y privado desde el 2012 a la fecha, deja ver que el sector privado también consumía en exceso de su ingreso al inicio de la década, pero ya equilibró en 2014 y, a partir del 2015 el ahorro privado neto de inversión promedia el 3,8% del PIB, unos US$ 2.200 millones anuales y, este 2019 no será la excepción, razonablemente el ahorro neto superará el 4%.”

En resumidas cuentas el déficit a fin de julio era de 4,9% del PIB. Según Alfie “cuando a fin de este septiembre se conozca el resultado de agosto, salvo que el BROU realice un aporte extraordinario o algo por fuera de lo normal suceda, su nivel superará el 5%. En efecto, en agosto del año pasado, el gobierno consideró como ingreso el último tramo del fondo de estabilización energética que le aportó unos $ 6.000 millones, por tanto más de 0,3% del PIB saldrán de la medición interanual. A su vez, la deuda flotante creció y los stocks de petróleo y derivados han caído (lo que se refleja en las cuentas fiscales como “inversión negativa”). La suma de estos tres conceptos deteriora el resultado en 0,5% del PIB.”

Dejemos de leer mentiras en los titulares y razonamos si en este contexto es válido seguir bancándose la mentira de que en una campaña política -en pleno invierno- se siga diciendo que no habrá suba de impuestos. Yo no lo creo.

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