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Más allá de la ideología Caras nuevas para viejos problemas

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Mientras para Juan Miguel Petit, abogado, ex relator del Pnud, periodista y actual Comisionado Parlamentario del Sistema Carcelario, “… es un misterio por qué el Mides no tiene presencia en las cárceles, porque debería tener un destacamento en las cárceles grandes … Tenemos que pensar un modelo de cárcel del siglo XXI. La prisión es un tema de educación, salud pública e integración social”. Ana Olivera, docente de carrera y actual Directora General del CODICEN a propuesta del MPP para el ejercicio de ese cargo, “… hay otros programas que me hubiera gustado potenciar más –como el de educación en cárceles, que ha sido muy bueno– pero para el que se precisan más recursos … desde siempre lo más barato es tener a una sola persona dando clase a 300 alumnis, pero ese no es el panorama que tenemos hoy. Y para Diego Sanjurjo, un sociólogo reclutado por Ernesto Talvi para que lo asesorara en seguridad ciudadana, “… cuando un delincuente va a la cárcel, en ese mismo momento, ese mismo día, un médico y un trabajador social deberían ir a la casa de esa persona a ver cuál es su situación familiar”. Mientras todo esto se dice y se defiende desde el “mundillo” político, las calles céntricas de Montevideo han sido literalmente copadas por personas salidas de las cárceles sin formación, sin trabajo y sin autoestima como para afrontar una vida comunitaria. Muy por el contrario a alcanzar su libertad, estas personas generan guetos ciudadanos, utilizan lo que está a su alcanza para subsistir: los contendores de basura del mobiliario urbano de la ciudad se usan como baños a cielo abierto y la vista de cualquier transeúnte. Sin importar la hora ni el pudor, como si siguieran en las cárceles, hacen sus necesidades fisiológicas sin reparar en los usos y las costumbres de un país que supo autodefinirse como “la Suiza de América”. Ni José Mujica, en el documental de Kusturica, imaginó el grado al que llegarían miles de personas sin techo, trabajo ni educación, generadores de una grieta social y cultural inocultable. Quizá por esto y por mucho más, el crimen por encargo de un hincha de fútbol perpetrado por un sicario sin banderas futboleras contratado por celular desde una celda del Comcar, no es más que un perfil de la crisis social del siglo XXI en este rincón del Sur de América Latina.

 

Petit en canal 12 dijo que “… tenemos que pensar un modelo de cárcel de siglo XXI. La prisión es un tema de educación, salud pública e integración social”. A proósito de esto afirmó que: “El tema carcelario es fundamental para la seguridad. Y creo que en esta campaña tuvo-un mejor lugar que en otras, se habló del tema”.

“Nunca va a haber seguridad pública mientras tengamos una de sus causas sin atender”, afirmó Petit. Y agregó: “el tema central para atacar es que hay un sistema en los grandes penales en los que hay mala convivencia: faltan recursos técnicos y programas socioeducativos. No estamos haciendo todos los deberes, lejos de cumplir con lo que Uruguay puede. Tenemos que invadir el sistema penitenciario con políticas sociales. Se van a necesitar recursos para poder terminar la rehabilitación y la integración social”.

Sentenció respecto de la falta de Estado en las cárceles, que “es un misterio por qué el Mides no tiene presencia en las cárceles. Debería tener un destacamento en las cárceles grandes. “Tenemos que pensar un modelo de cárcel de siglo XXI. La prisión es un tema de educación, salud pública e integración social. Las cosas que hay que encarar en las cárceles no son de izquierda ni de derecha.”

“Cambiar un modelo penitenciario que viene de otro siglo lleva tiempo, pero también la necesidad de acordar debe imponerse”, sentenció.

Ana Olivera es la Directora General del CODICEN. Es profesora de secundaria y fue inspectora en el Norte del país. Dijo en una entrevista a La Diaria que “…a nivel personal, uno quisiera que los cambios fueran más rápidos, que hubiera mayores socios, que los cambios en cuanto a los diseños curriculares, a las políticas de evaluación o al rezago sean más fáciles. Tenía algunas expectativas con respecto a la retención en los liceos nocturnos que creo que no se ha dado, pero también se han hecho algunas acciones tendientes a que el derecho a la educación esté garantizado.”

“Más que cosas que quedan en el debe, son deseos. Me gustaría que la promoción fuera más alta, que de alguna manera los programas de exploración pedagógica que tenemos a nivel de país bajaran a algunos territorios en concreto. Hay otros programas que me hubiera gustado potenciar más –como el de educación en cárceles, que ha sido muy bueno– pero precisan más recursos, al igual que programa Cer [Centro de recursos para alumnos ciegos y con baja visión], que es muy bueno pero exige una inversión económica importante, porque es uno a uno. Siempre hay mucha demanda de los programas más sensibles; desde siempre lo más barato es tener una sola persona dándoles clase a 300, pero ese no es el panorama que tenemos hoy.

El sociólgo Diego Sanjurjo a poco de ingresar a la política, movió el tablero al presentarse como asesor de ErnestoTalvi y expresarse afín a las políticas del Gobierno frenteamplista en materia de seguridad, por una cuestión de afinidad ideológica. Subrayó que “la dirección correcta era la del Plan 7 Zonas”. Sobre esto aseguró que los operativos Mirador que lidera el sociólogo Gustavo Legal, “fueron un manoteo de ahogado” porque “se va, se entra a los barrios, se pacifica y luego el Estado se retira y los problemas al poco tiempo surgen de vuelta”.

Dijo Sanjurjo que escuchar a Gustavo Leal «poner como buque insignia de esta gestión los operativos Mirador» fue un error, porque “desde su implementación y hasta ahora, los homicidios se han duplicado. Y en las zonas en las cuales se implementaron es donde más ha aumentado el delito”.

Propone instalar “Centros de Atención Integral) como los lugares físicos instalados en los barrios más necesitados del país, en los cuales trabajarían en conjunto, representantes de la policía que actúa en ese barrio, maestros de escuela del barrio, médicos, Intendencia y trabajadores sociales»

«Cuando un delincuente va a la cárcel, en ese mismo momento, ese mismo día, un médico y un trabajador social deberían ir a la casa de esa persona a ver cuál es la situación familiar … La gran mayoría del sistema carcelario es un desastre en Uruguay». Apuntó a construirle a los reclusos «una rutina diaria completa» porque «levantarse y tener un objetivo diario es algo que te enriquece, y la gran mayoría termina acogiéndose a esa rutina».

Consultado si esta rutina carcelaria sería obligatoria, Sanjurjo dijo que «no funciona obligar a alguien a trabajar»

«Una sociedad como la uruguaya, en donde la gran mayoría de hombres jóvenes de bajos recursos no estudian ni trabaja, es el paraíso del crimen organizado».

 

 

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