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Prueba de fuego

Ricardo J. Lombardo

Desde su creación como coalición de izquierdas, el Frente Amplio ha estado en conflicto interno entre las fuerzas políticas que los componen.

De un lado, sectores con convicciones democráticas y republicanas provenientes de los partidos históricos y del socialismo frugonista.

Del otro, estructuras no democráticas, de concepción antirrepublicana y promotores de regímenes autoritarios.

El ingreso del MLN en 1993 y el egresó de los batllistas que siguieron a Seregni, Zelmar Michelini, Batalla o Yamandú Fau, produjo un cambio cualitativo de profundas repercusiones.

Al obtener la presidencia por parte de Tabaré Vázquez en 2005, apareció el predominio de las fuerzas moderadas, integradas por una parte del Partido Socialista, el astorismo y lo que después se llamó Frente Líber Seregni, que lograron darle un tono socialdemócrata a la conducción política y económica.

Pero con vistas a la elección de 2010, la alianza del Partido Comunista con el MPP, viabilizó la constitución del llamado Grupo de los Ocho (MPP, PCU, sector de Sendic, la Liga Federal, el Fidel, la Vertiente Artiguista, la Lista 5005 de Cánepa y la Corriente de Acción Pensamiento y Libertad de Fernández Huidobro) que hizo posible la candidatura y presidencia del tupamaro José Mujica

Con altas y bajas en cada bando, la grieta se ha ido acentuando. Ambos lados tienen proyectos de país diferentes. Parecen un matrimonio por conveniencia con dos concepciones opuestas, que arriba a sus momentos más críticos.

Dos episodios actuales irritan la confrontación. La actitud respecto al gobierno dictatorial de Maduro, deja al Presidente y al Canciller en posiciones incómodas, vergonzantes, que seguramente no representan su pensamiento más íntimo. El apoyo al vicepresidente Raúl Sendic, a pesar de las probadas faltas éticas de su gestión, obliga a los radicales a mostrar con toda crudeza los límites a los que están dispuestos a llegar para salvar a un compañero.

Los mismos que están dispuestos a apoyar a Maduro en cualquier circunstancia, son los que sostienen a Sendic a toda costa, cueste lo que cueste. En la vereda de enfrente, están los que reparan en los derechos humanos, en las garantías constitucionales y los valores de honradez en el manejo de los asuntos públicos.

Es el enfrentamiento de la república contra la anti-república.

El Frente Amplio deberá atravesar una prueba de fuego.

¿Triunfarán en su Plenario las fuerzas que están dispuestas a apoyar a toda costa su proyecto nacional y popular, a la manera del kirchnerismo o el chavismo, o predominarán los republicanistas defensores de las garantías institucionales y de la preservación de la libertad y de la defensa de los derechos humanos en todas las circunstancias o regímenes?
El tema no solo es crucial para la fuerza política que hoy está en el gobierno.

Lo es para todo el país.

El “caso Sendic” se convirtió en el catalizador de nuestro futuro institucional.

Esperar y ver.

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