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¿Quién le pone cascabel al gato?

José Gómez nLagos

En conversaciones con amigos frenteamplistas, se ha vuelto casi un latiguillo que nos pregunten si el gobierno ha hecho todo mal, si podríamos mencionar tres aspectos positivos de los últimos gobiernos. Los colorados –constructores natos- de grandes diferencias con el oficialismo y por su formación liberal libres de dogmas o fanatismos, carecen de impedimento alguno para reconocer sanamente lo que se considera bien realizado y enumerarlo con espontaneidad. En tren de respuesta, entre tantos sucesos acaecidos en quince años, quizás lo más rescatable se encuentre donde se ha evitado cambiar, sin embargo, donde se aplicaron políticas innovadoras los  resultados han sido generalmente adversos.  Entre lo más favorable, podría señalarse el logro de haber mantenido la inflación por debajo de los dos dígitos, haber agregado las “ceibalitas” a las tradicionales entregas de materiales a los escolares (libros, cuadernos, lápices, etc.), también la ratificación del mantenimiento carretero por el sistema de peajes. En tanto, donde se introdujeron cambios generalmente se ha provocado la debacle, pero para ser equitativos limitaremos a tres tales novedades; la descomunal suelta de presos, el Lanzamiento de la marihuana nacional, la nueva política exterior.

Resulta desconcertante comprobar que quienes se consideran integrantes de una “fuerza”, que ha criticado históricamente la visión e inteligencia batllista por tener tan solo una  tíbia intención “Reformista”, han sido tan flácidos a la hora de ponerle cascabeles a los problemas. No se detecta una sola transformación radical de inclinación superadora. ¿Cuál ha sido el obstáculo? Una posible explicación sería que las propuestas eran para un país que existía solo en una visión falseada de la realidad, pero una vez en el gobierno debió asumirse la incongruencia.  Otra posible explicación, que en el afán de convencer, al doble discurso le agregaron el triple, cuádruple y quintuple discurso, para terminar inevitablemente estrellados ante  la inconmovible realidad.

¿Era sostenible en el tiempo ese comportamiento dual en el llano y en el gobierno? La imposibilidad parece una deducción lógica e inevitable, porque del dicho al hecho hay un trecho, al final la laguna no admitía ser cruzada al trote hasta por un chancho y parte de la población parece que ha comenzado a percibirlo con claridad.

Un partido forjado en la responsabilidad de gobierno como el Partido Colorado, protagonista principal desde la fundación del país, que al decir de Arena, ha dado a la República una suerte única en el mundo, un partido revolucionario en el llano que se mantuvo revolucionario en el poder (licencia terminológica que refiere al reformismo profundo). En éstos quince años, los grandes problemas se han mantenido y agravado, mientras aparecen dificultades nuevas por todas partes. Tiempos difíciles, tiempos que reclamarán una  nueva epopeya,  tiempo de fortalecer el basamento, volver  a imaginar y construir… para muchos, tiempos de sapiencia, responsabilidad, unidad, vanguardismo y experiencia. Seguramente el lector sabrá donde encontrar tales méritos para encaminarnos hacia nuevas, altas y luminosas cumbres.

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