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“Si es corrupto no es de izquierda”

Antonio Ladra

El vicepresidente Raúl Sendic tenía una gran carrera política por delante. Joven para los términos de la política uruguaya, con un apellido ilustre para la izquierda de este país. Pero, además, fuera de la izquierda había logrado generar cierta expectativa sobre su capacidad de gestión y su modernidad cuando estuvo al frente de la principal empresa estatal, la petrolera Ancap.

Pero todo se vino abajo en poco tiempo. Primero se descorrió el velo sobre los gastos desmedidos y fuera de control en Ancap, a tal punto que hubo que votar a las apuradas un rescate de 900 millones de dólares para evitar el default de la empresa.

Le siguió la revelación sobre la falsedad de su licenciatura en genética humana conseguida en Cuba, así como las medallas de oro obtenidas a lo largo de sus estudios en la isla. Ahora se sumó otra perla al collar de desatinos; metidas de pata, mala gestión, etc.. Es la corrupción lisa y llana por el uso de la tarjeta corporativa de Ancap para gastos personales.

Todas las veces que Sendic fue “descubierto” ensayó una suerte de victimización pública, nunca reconoció sus errores y su sector, la lista 711 llegó a hablar de que hay una conspiración.

“Este ataque sistemático y mezquino que se ha dado hacia la figura de Raúl Sendic, no es otra cosa que el accionar permanente de la derecha que busca, a nivel nacional y regional, vulnerar la institucionalidad de los partidos progresistas, deslegitimar el sistema democrático y, por ende, los derechos que como ciudadanos hemos adquirido a lo largo de estos años”, expresó la Lista 711 en un comunicado.

Con estos apoyos, Sendic siguió corriendo hacia adelante, al igual que aquel actor que recorría el país en un aviso de Ancap que por cierto costó sus buenos pesos.

Buscó refugio en la Mesa Política del Frente Amplio y recibió el apoyo de manera tangencial: en forma de ataque a quienes difundieron y/o denunciaron los errores y engaños de Sendic. Y con eso a cuestas siguió adelante creyendo que así podía seguir.

Ha trascendido que Raúl Sendic puso su cargo a disposición, que presentó renuncia al presidente Tabaré Vázquez y que este lo respaldó.

La última vez que ocurrió esto fue la semana pasada una vez que se supo lo de las tarjetas corporativas. Según el semanario Búsqueda Vázquez le transmitió su apoyo ante el resto de su gabinete, dos días después de que este semanario publicara que, mientras ocupó cargos en el Directorio de Ancap, utilizó una tarjeta corporativa del ente para compras de ropa, electrónica, libros, joyas y muebles.

Mientras tanto, una de las principales espadas de Sendic en el Parlamento, el senador Marcos Otheguy abandonó el sector, la lista 711, junto con otros dirigentes y legisladores. Otheguy no ha sido el único, pero sí quizás el más importante apoyo para Sendic, alguien que se inmoló en su defensa cuando se lo señalaba por los gastos en Ancap.

Si bien no trascendieron las razones que lo llevaron a apartarse de Sendic no debe estar ajeno a la caída de la popularidad del vicepresidente y todos los problemas que se han arrastrado desde el caso de la licenciatura en adelante.

Pero Sendic sigue adelante. Es que no basta con ofrecerse al Frente Amplio para dar explicaciones sobre lo que fuera. Ya se sabe que no habrá una declaración crítica sobre el accionar del vicepresidente. Se barre para debajo de la alfombra.

Y el Frente Amplio también sigue adelante, sin darse cuenta que, por los desatinos del vicepresidente, la organización es parte del enchastre. En definitiva, si no limpia, se transforma en cómplice. Así, el respaldo del presidente Vázquez es un grave error político que afecta mucho más de lo que trata de salvar.

Si Sendic realmente tuviera un mínimo de vergüenza no debería esperar que le insinúen que deje el cargo, debe renunciar inmediatamente.

Lo debe hacer por ética, por decencia. Por aquello que dijo el mismo Sendic durante su disertación en el Segundo Encuentro de la Izquierda Democrática, celebrado en México. “Yo creo que no hay corrupción de izquierda. Si es corrupto no es de izquierda, si no eres demócrata no eres de izquierda, si se ponen por encima los intereses particulares no eres de izquierda”.

 

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