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Una rebaja poco inocente

Mario Barbato

La Intendencia de Montevideo acaba de anunciar con bombos y platillos la rebaja en el precio del boleto del transporte público colectivo en $ 2 para quienes hacen uso del sistema de pago mediante la tarjeta STM así como la disminución del mínimo recargable, con el propósito de estimular el uso masivo de la tarjeta (que hoy ronda el 30% de la modalidad de pago) y beneficiar a las personas de menores ingresos para su recarga.

Todo ello es plausible y digno de apoyo.

Concomitantemente se anuncian “mejoras” como la reducción de la flota del Transporte en un 5% en las horas de menor flujo de pasajeros.

Entonces caemos en que la rebaja no es tan inocente. Algo traía escondido. Y no es nada menor.

El precio del boleto departamental es de competencia administrativa del Ejecutivo Comunal y en el caso de Montevideo, el total de subsidios que recibe desde hace décadas, integrando los de origen nacional provenientes del Gobierno Central y de origen Departamental dispuestos por la Intendencia, ascendió en 2016 (último año cerrado con datos totales) a casi U$S 100 millones!!!

Si, don José y doña María. Aunque Uds. no lo sabían, el Gobierno e Intendencia – ambas en poder de la misma fuerza política – le inyectan al Sistema de Transporte Público un balón de oxígeno de casi 100 millones de dólares anuales: aproximadamente 78 millones el Gobierno Nacional y del orden de 22 millones la Intendencia.

Primera observación: el precio del boleto capitalino se nutre de recursos impositivos que pagan TODOS los contribuyentes del País, y que son vertidos por el Gobierno Central a través de un par de modalidades, la principal el subsidio al gas-oil, por lo que se genera una cierta inequidad entre la población del Interior y la de Montevideo.

Segunda observación: la recaudación total (2016) del Sistema de Transporte Colectivo Urbano de Montevideo ascendió a U$S 302 millones, de los cuales casi U$S 202 millones (67%) correspondieron a venta efectiva de boletos y los otros U$S 100 millones (33%) fueron los subsidios antes mencionados. Además de representar en absoluto una cifra muy importante, el peso de los subsidios alcanza a la tercera parte de la recaudación total.

¿Qué significa esto? Lisa y llanamente, que si cayeran estos subsidios, el colapso del Transporte Público Colectivo sería inminente, insostenible y todas las Empresas del medio caerían por incapacidad de ajustar sus costos a la realidad de un boleto imposible de pagar por la sociedad.

Entre ellas, naturalmente, CUTCSA, cuyo Presidente Sr. Juan Salgado es Asesor Honorario del Presidente de la República, Dr. Tabaré Vázquez.

Tercera observación: la Intendencia recurre a una fórmula paramétrica para determinar el precio del boleto (y los subsidios resultantes en consecuencia) donde la componente salarial del sistema en su conjunto asciende aproximadamente a más del 70% del precio final. En conclusión, los elevados subsidios solventan salarios no asociados directamente a las unidades rodantes de transporte, sino que recogen una fracción importante de costos de oficina (administración) e ineficiencias internas de las propias Empresas, así como otras externalidades ineficientes producto de un Sistema de Transporte que va llegando al fin de su vida útil, si no se reconvierte antes que pronto.

Cuarta observación: el dislate de los subsidios volcados al Transporte montevideano alcanza al 11% de las inversiones realizadas en 2016 por el Poder Ejecutivo, Poder Legislativo y Organismos del Art. 220, siendo relevante y aproximadamente del 50% de lo destinado a cada uno de los Ministerios de Vivienda, Transporte y Educación; triplica lo invertido en Salud y duplica lo invertido en Seguridad, y se podrían seguir extrayendo otras comparaciones llamativas con relación a como el Gobierno Nacional e Intendencia destinan los dineros públicos del Estado.

Quinta observación: comparado con el subsidio exclusivo de la Intendencia de Montevideo, U$S 22 millones, Limpieza equivale al 13%, Mantenimiento y Construcciones Viales al 54%, Espacios Públicos 7%, Asentamientos 23% y Municipios casi 100%, o sea que áreas claves de la gestión departamental verían considerablemente incrementados sus recursos económicos de mediar una política dirigida a la optimización del Sistema de Transporte, que minimice la sangría de dineros que se vuelcan hacia ese sector actualmente, que brinda un servicio de pésima calidad.

Sexta observación: el comportamiento de la intendencia de Montevideo ha perdido seriedad, si alguna vez la tuvo en este tema (sin entrar a hablar de Garzón, Gral. Flores y demás), dado que es inadmisible aumentar el boleto en marzo y luego de cuatro meses dar marcha atrás en forma parcial, con el paliativo de medidas restrictivas en la flota que circulará en horas de baja frecuencia, cuando el sentido común indicaba que tales soluciones ya eran conocidas y de aplicación en marzo. De lo contrario, ¿qué era lo que pretendía hacer el Programa de Gobierno del FA en Montevideo con el Transporte Público Colectivo, que muestra ahora estos abruptos e inesperados cambios de rumbo?

Séptima observación: un propósito central del subsidio es que las personas modifiquen su opción de transporte individual en favor del transporte colectivo. Por lo tanto el subsidio termina beneficiando a personas de ingresos medios y altos, que no están dispuestos a cambiar la modalidad de transporte ante las carencias y pésimo servicio que brinda el Sistema de Transporte Público Colectivo, con lo cual no se consigue descongestionar el tránsito ni mantener la demanda de pasajeros, que viene en franco declive desde hace años y llevará a la implosión del Sistema.

Ud. se preguntará si hay soluciones. Claro que sí. El asunto es mover el status quo dominante y reestructurar el Sistema en su totalidad, decisión que estos Gobiernos no están dispuestos a adoptar por un tejido de intereses corporativos que no les conviene remover. Amigos son los amigos.

Pero el objetivo de estas líneas es contribuir a su información y a invitarlo a reflexionar si las autoridades que nos gobiernan son sinceras cuando proclaman como beneficios para la población, lo que en el fondo es una dádiva con destino empresarial conocido, mientras los ciudadanos no son contemplados en sus necesidades básicas y los pasajeros “por favor un pasito más hacia atrás que debo cerrar la puerta”.

Así está el Uruguay. Así está Montevideo.

Que no lo tomen por nabo. Llegó el momento de un Nuevo Tiempo. Cambiemos por todos los orientales que deseamos ver un Uruguay erguido, justo, insertado en el mundo de hoy y con una conducción política que devuelva la dignidad extraviada y que no abuse de la confianza de su pueblo.

Uds. tienen la decisión en sus manos.

 

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